
¿Cómo debería ser el noviazgo de una persona de Dios?
¿Cómo ser puro en los días en que la sexualidad es tan explorada? Realmente no es una cosa tan simple. Sin embargo, los que temen a Dios, por más difícil que sea, deben luchar para preservar su pureza. "Ten cuidado no sea que tú también seas tentado". (Gálatas 6:1). Este es el mandamiento dejado por Dios.
El noviazgo es una de las fases de la vida sentimental más importante para los jóvenes, pero no puede ser interpretado como una fase de aprendizaje sexual. El noviazgo es tener la oportunidad de conocerse uno al otro; es ver lo que la pareja tiene en común, es el momento de las confidencias de cambio, profundizar la amistad, es cuando las largas charlas y caminatas confirman si existe la posibilidad de un compromiso en el futuro.
Para los jóvenes cristianos, el noviazgo es respeto, tanto para la joven como para el joven, disipando cualquier relación que no sea agradable a los ojos de Dios. Debe basarse en el diálogo, que es la raíz de un matrimonio duradero, ya que para la pareja cristiana, el noviazgo sólo debería ocurrir con la intención de contraer matrimonio, formar una familia y tener una vida bendecida, porque no se obtiene experiencia con sentimientos.
El mundo, infelizmente interpreta el noviazgo como sexo: Todo lo que se refiere a la vida sentimental resulta estar relacionado con eso. Los jóvenes evangélicos, por el contrario, tienen la orientación de la Palabra de Dios y saben que la preocupación por la vida sentimental no está relacionada al momento presente, sino con el futuro.
Esta comprensión ya existe desde el inicio del noviazgo. Es necesario escoger a la personas correcta, que no va a traer dolor, y el Espíritu Santo da la dirección para encontrar a esta persona. Cada uno debe observar las actitud del otro, las diferencias y semejanzas. Cuando hay certeza de que hay afinidad, entonces se hace un compromiso firme, porque un cristiano no hace un noviazgo "solo para tener novio(a)."
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