
Una de las cosas comunes que se nota entre los jóvenes que vienen a Fuerza Joven es la lucha que tienen que pasar para poder abandonar a los amigos que hicieron en el mundo. Esto es algo muy típico.
De verdad, se las arreglan para dejar de usar drogas, perdonan a los que le hicieron daño, empiezan a salir mejor en la escuela, pero cuando de "amigos" se trata ellos dicen, "Ah, hace mucho tiempo que los conozco ¿cómo puedo darles la espalda?", o algo así, "Si dejo de andar con ellos, ¿quiénes serán mis amigos?".
Estos jóvenes no entienden que a menos que dejen a sus amigos, no crecerán espiritualmente. Es verdad, no lo harán. La Biblia dice:
" No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo?" 2 Corintios 6:14
Vamos a explicar bien para que entiendas mejor: Lo que los jóvenes hacen, literalmente, es venir a la Fuerza Joven (luz), reciben ayuda y orientación, y luego regresan a sus “amigos” mundanos (tinieblas), porque no pueden "vivir" sin ellos.
¿Quién hace eso, que, después de años viviendo en las tinieblas, encontrando la luz que les trae dirección, se remonta a la oscuridad de nuevo? ¡Esto no tiene sentido!
Bueno, algunos jóvenes pueden hasta decir que salen con sus amigos con la intención de ayudarlos, o que, ahora que saben la verdad, ellos deben hablar a sus amigos sobre la nueva vida que han encontrado. Sí, los mismos amigos que nunca estuvieron de acuerdo con su conversión y los cambios notorios en su vida.
Una pregunta: ¿qué es más fácil: una cesta llena de naranjas buenas transformar una naranja podrida que está entre ellas en buena o una podrida dañar la cesta entera? Tú sabes la respuesta a esta pregunta.
Vamos a ser sabios. Esto no es ser radical, pero hay un momento adecuado para que las cosas sucedan. Si acabas de empezar asistir a Fuerza Joven, te aconsejamos, por ahora, apenas orar por tus amigos.
Sé que Dios pronto proporcionará una manera para que tú los encuentres y los invites a venir a la iglesia contigo. Busca estar fuerte primero, busca tu liberación y la presencia de Dios. Déjalos atrás. O son ellos o es Dios.
"Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley del Señor está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. "Salmos 1:1-2
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