jueves, 30 de diciembre de 2010

Haz como las hormigas


“Ve a la hormiga, oh perezoso, Mira sus caminos, y sé sabio; la cual no teniendo capitán, ni gobernador, ni señor, prepara en el verano su comida, y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento. Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño? Un poco de sueño, un poco de dormitar, y cruzar por un poco las manos para reposo; así vendrá tu necesidad como caminante, y tu pobreza como hombre armado.” (Proverbios 6:6-11)

Constantemente pensamos que los animales son irracionales y que no podemos aprender nada de ellos ¿verdad?

Bueno, después de leer este versículo podías cambiar de opinión. Dios nos está diciendo, a través de Su siervo, que debemos seguir el ejemplo de una hormiga. Sí, más te vale creerlo! Debemos seguir el ejemplo de la hormiga!

¿Alguna vez te has parado a mirar el trabajo de un grupo de hormigas? ¡Ellas trabajan duro! Ellas no descansan. Trabajan juntas en el verano para recoger alimentos de modo que cuando llega el invierno puedan tener suficiente alimento. Ellos no tienen supervisores para supervisar su trabajo y, sin embargo, aún así lo hacen y lo hacen muy bien. ¿Por qué? Debido a su sentido de responsabilidad.

Probablemente estas pensando: ¿dónde está la conexión entre el trabajo de una hormiga y mi vida espiritual? Bueno, considere esto: ¿Cuántos jóvenes están “durmientes” en la fe? Ellos no toman ventaja del tiempo que pasan en la iglesia, escuchando la palabra de Dios, recibiendo las oraciones y ayuda que necesitan para superarse. En otras palabras, a diferencia de la hormiga, ellos no ‘reúnen’ en el verano!

Cuando llega el invierno, (los juicios y tribulaciones), ellos están débiles y por eso se vuelven vulnerables y terminan volviéndose para el mundo. El diablo no tiene misericordia. Al igual que un hombre armado que vendrá cuando menos se lo esperan y tomará el control.

Aprende una lección de las hormigas: trabaja duro para tu salvación todos los días. Aprovecha el tiempo que estás en la iglesia para crecer y fortalecerte para que puedas enfrentar todas las dificultades.

jueves, 16 de diciembre de 2010

¿Cómo guardar el corazón?


Nuestros ojos ven muchas cosas, escuchamos otras tantas, después de todo no vivimos dentro de una cápsula.

Pensamientos que nos bombardean todo el tiempo, ocurren malentendidos, injusticias, acusaciones, maltratos.

¿Cómo lidiar con tantos sentimientos, sin contaminar el corazón?

Guardar el corazón abarca mente, voluntad y emociones. O sea es algo interior que se muestra a través de las actitudes, incluyendo lo que es dicho, visto y hecho.

Pero entonces, ¿cómo guardarlo? Vamos a ver lo que la palabra de Dios dice.

1-”Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida.” Proverbios 4:23

En primer lugar, crea esa conciencia, no podemos permitir que ningún mal sentimiento exista adentro de nosotros, después de todo, donde hay oscuridad, la luz no puede existir. Está en juego la salvación.

2-”Aparta de ti la perversidad de la boca, y aleja de ti la iniquidad de los labios.” Versículo 24

Guardar el corazón es también cuidar lo que se dice, no hables cosas perversas, falsas, que contaminan el interior, como Jesús dijo: “no lo que entra en la boca contamina al hombre mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre.” Mateo 15:11

Las palabras muestran lo que está dentro de una persona.

3-”Tus ojos miren lo recto, y diríjanse tus párpados hacia lo que tienes delante.” Versículo 25

Lo que vemos también puede ensuciar nuestro corazón. No tener malos ojos es la clave. La persona que lo ve todo con maldad tiene la tendencia a juzgar y querer hacer justicia por sus propias manos.

No es fácil ver actitudes erradas y escuchar cosas absurdas sin reaccionar, lo mejor es mirar a sí mismo y no asumir el riesgo de guardar rencores.

4-”Examina la senda de tus pies, y todos tus caminos sean rectos. No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; aparta tu pie del mal.” Versículos 26-27

Vive lejos del mal sin desviarte de la palabra de Dios. Ve qué camino has seguido, ¿el del bien o del mal?

No te preocupes por lo que otros puedan pensar de ti, pero sí preocúpate por lo que Dios piensa de ti.

Fuente: Blog de la Sra. Tania Rubim 

viernes, 10 de diciembre de 2010

Deja de dudar, cree y ve por lo que quieres

Muchas veces buscas la presencia de Dios durante la reunión, pero inmediatamente después de la oración empiezas a dudar y hacer preguntas acerca de que si o no has recibido el Espíritu Santo.

Si dejaste todo atrás para hacer una nueva vida, entonces tu vida es nueva! Deja de mirarte a tí mismo como si fueses uno más. CREE! Eso es lo que hace la diferencia.

Cuando una persona cree que tiene el Espíritu Santo y verdaderamente decide dejar la vieja vida atrás, diciéndose ”Ya no soy el mismo”, son nuevos y fuertes para superar lo que sea.

El Espíritu Santo obrará en nosotros. Él nos hace fuertes sin importar color, raza, cultura, habilidades, etc .. Y una vez que Él viene sobre una persona, eso es todo. Nadie puede detener a esa persona.

“En resumen, exígete a ti mismo hacer el bien y huye de lo que es malo. De esta manera te estarás moviendo hacia adelante, creciendo, y haciéndote cada vez más fuerte”

¿Podría el diablo o los enemigos detener a aquellos que estaban llenos del Espíritu Santo? No – Moisés, Abraham, David, Daniel … todos ellos eran capaces de mantenerse firme, ¿por qué? Porque el Espíritu de Dios los hacia fuertes.

Cuando recibes algo precioso, no lo mantienes en cualquier lugar, ¿o si? Por ejemplo, cuando una persona recibe su salario, no lo toman todo y lo ponen en su billetera, cartera o bolso, o debajo del colchón, simplemente lo guardan en el banco donde saben que va estar seguro.

Lo mismo sucede con el Espíritu Santo, lo tienes que mantener con seguridad. ¿Cómo se hace eso? En una búsqueda constante de la presencia de Dios, tomando las cosas de Dios en serio. Por ejemplo, prestar atención en las reuniones de la mañana del domingo y los días miércoles y viernes, ya que le ayudará a desarrollar su vida espiritual.

Piense en ello como un músculo. Al dejar de hacer ejercicio sus músculos se vuelven tiesos y débiles, pero cuando haces ejercicio, tu músculo se afirma y consecuentemente está más en fuerte! Lo mismo se aplica a la fe!

Cuanto más ejercicio, más fuerte será!