
Samuel fue llamado por Dios cuando él era joven. Aunque el ya estaba en la casa de Dios y ministraba Su palabra, el no pudo reconocer la voz de Dios cuando Él le llamo. ¿Por qué? Porque el aún no conocía a Dios por sí mismo.
Este ejemplo se aplica a muchos jóvenes en la iglesia hoy en día. Ellos vienen, limpian, ayudan y toman parte de muchas actividades en la iglesia pero aún así cuando Dios los llama ellos no reconocen Su voz porque ellos aún no han tenido un encuentro con Él.
Dios llamo a Samuel tres veces, y las tres veces el corrió hacia Eli, el profeta, creyendo que era el que llamaba. Eli le aconsejo a Samuel que el debía tener un encuentro con Dios, si no el jamás podría ser usado por Él como el quería.
“¿Por cuanto tiempo continuaras escuchando mensaje tras mensaje sin tomar la decisión de conocer a Dios por ti mismo?”
Al igual que Samuel, los jóvenes escuchan la voz de Dios pero porque ellos no la reconocen, corren hacia Eli (el pastor) por dirección. Pero frecuentemente, ellos no ponen nada de lo que el pastor les da y dice en acción y consecuentemente nunca pueden discernir la voz de Dios por ellos mismos. De hecho, muchos piensan que lo que el Pastor del Fuerza Joven les está diciendo que hagan es demasiado difícil para hacer, que se supone que estamos para entender su situación y no criticar. ¿CRITICAR? Por favor! Se supone que nosotros hablemos de una manera en la que su fe se despierte, no para hacerles la vida más fácil.
Entonces yo te pregunto a ti mi querido amigo, ¿por cuánto tiempo continuaras corriendo hacia Eli? ¿Por cuánto tiempo continuaras escuchando mensaje tras mensaje sin tomar la decisión de conocer a Dios por ti mismo? Busca este encuentro con Dios para que lo puedas conocer por ti mismo para que cuando Él te llame reconozcas Su voz y contestes “Habla, que tu siervo escucha” (1 Samuel 3:10). Si tú haces esto, puedes estar seguro de que Dios te usara en gran medida al igual que El uso a Samuel.
“Samuel creció, y el SEÑOR estaba con él; no dejó sin cumplimiento ninguna de sus palabras.” (1 Samuel 3:19)
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